La cueva de La Fuente del Salín

Home / Cuevas / La cueva de La Fuente del Salín

Hoy os queremos descubrir uno de los tesoros mejor guardados del municipio de Val de San Vicente, inaccesible para la inmensa mayoría de personas, aunque de sobra conocido por la población local. la cueva de la Fuente del Salín, un santuario paleolítico inalterado desde hace miles de años debido a un desprendimiento natural que bloqueó la entrada original, preservando la conservación del conjunto y haciendo imposible el acceso al mismo, excepto para algunos expertos espeleólogos y arqueólogos, que han dado testimonio de las excepcionales representaciones de arte rupestre que esta cavidad alberga en su interior.

Antes de empezar...

manopostivoweb

Manos en negativo

Se realizaban a través de la técnica de la aerografía o soplado, consistente en espolvorear el colorante sobre la pared con la mano extendida sobre su superficie.

manopositivoweb

Manos en positivo

Consiste en la aplicación directa sobre la superficie de la pared, con la palma y los dedos embadurnados de colorante.

1. Localización y geología del área

La Cueva de la Fuente del Salín se encuentra en el municipio de Val de San Vicente (Cantabria), más concretamente a la entrada del núcleo de Muñorrodero, a escasos metros de las casas que forman el Barrio del Salín, junto a la CA-181. Se sitúa a 15 m sobre el nivel del mar y a 3 km de la costa, prácticamente en la desembocadura del río Nansa, en el curso bajo del mismo, al pie de la ladera suroeste del monte Rucao.

Fuente: Cuenca Solana, D., et al. (2013).

La geología del conjunto es importante, ya que la cueva se encuentra ubicada en un área de sustrato calizo en contacto con arenas (con numerosos restos fósiles), muy visibles en los alrededores del Salín. Las calizas, con una orientación O. NO – E. SE, determinan la orientación de las galerías de la cueva, tal y como puede apreciarse en el siguiente plano. De hecho, el Salín es en realidad una red kárstica, producto de la erosión y el desgaste continuo que el agua subterránea ha ejercido sobre la roca caliza durante miles de años, dando lugar a la disolución de ésta y a la excavación de numerosas galerías que forman la cueva.

La cavidad cuenta con un sistema de galerías a diferentes alturas, localizándose las pinturas en los pisos superiores. En la galería inferior, que se encuentra activa y constituye la vía de acceso actual, discurre un arroyo subterráneo que drena hacia el río Nansa las aguas filtradas y captadas en la depresión cerrada de Serdio, formando un sifón, es decir, un conducto ocupado o cegado por el agua. De este modo, la única boca de acceso practicable hoy en día funciona habitualmente como una salida de agua que impide, excepto en temporadas de sequía, el acceso de los espeleólogos.

La alternancia de caliza y arenas da lugar a un área inestable y poco compacta, en la que pueden apreciarse numerosos bloques desprendidos que amenazan con sepultar algunas casas del núcleo. Uno de estos desprendimientos fue el que bloqueó la entrada original de la cavidad hace miles de años, preservándola inalterada hasta nuestros días. Esta debilidad también incide en una manifiesta falta de compacidad de la roca que forma las galerías de la cueva, como por ejemplo en la Sala de las Pinturas, generando desescamaciones naturales que afectan a parte de las representaciones pintadas.

Plano de La Cueva de Fuente del Salín. Fuente: Consejería de Cultura, Tuismo y Deporte del Gobierno de Cantabria

2. Historia de las investigaciones

La primera referencia que se tiene acerca de la entrada e investigación de la cueva es del año 1985. Fue entonces cuando la cavidad comenzó a ser estudiada desde el punto de vista espeleológico por parte de los miembros de la Sociedad de Actividades Espeleológicas de Cantabria (SAEC). A mediados del mes de octubre del mismo año, la fortísima sequía que se produjo en la vertiente cantábrica posibilitó el descenso del nivel de las aguas de la entrada de la cueva, haciendo posible el acceso a las galerías del interior de la misma. Durante la exploración de estas últimas, Luis Jorde, Ramón Carbarga y Carmen Martínez descubrieron el conjunto de pinturas, el 16 de octubre de 1985. Con posterioridad, la gruta fue visitada por otras personas especialistas que confirmaron la autenticidad y la gran importancia del descubrimiento realizado. De hecho, hemos constatado diferentes expediciones que desarrollaron excavaciones en la cueva durante cortas temporadas de campo en 1990, 1991, 2000 y 2003, dando lugar a la elaboración de pequeños artículos explicativos como los elaborados por Moure Romanillo y González Morales en 2000 y 2008.

Por desgracia, a pesar del rápido control y cierre de la cueva ejecutado por parte del Gobierno de Cantabria no supuso un obstáculo para que varios grupos realizasen repetidas visitas que dañaron, considerablemente, los restos arqueológicos superficiales hallados poco después del descubrimiento de las pinturas.

3. Las Pinturas

Tomando como base los materiales de radiocarbono y los restos óseos recuperados del yacimiento, nos situamos en una cavidad habitada en el Paleolítico Superior (40.000 – 10.000 AC), más concretamente en el periodo Gravetiense, entre el 25.000 y el 20.000 AC, según las muestras de carbón tomadas en el depósito.

Dentro de la cueva, en la denominada como “Sala de las Pinturas”, ubicada junto a la entrada original, los especialistas distinguen tres grandes conjuntos que se diferencian tanto por la distribución de las manos, como por su morfología.

El primer conjunto se sitúa en el pilar que sirve como soporte a toda la galería y consta de un gran panel con siete manos en negativo situado a 1,5 m del suelo. Éste, a su vez, se subdivide en dos zonas, quedando un subconjunto de dos manos a la izquierda y otro de cinco manos a la derecha, todas ellas representadas en negativo y color rojo. El primero de estos, está formado por dos manos izquierdas que, por su tamaño, corresponden a personas adultas. En una de ellas, la situada en la parte superior, destaca la línea transversal que corta la muñeca en la unión con el antebrazo, indicando la presencia de elementos decorativos en las muñecas, similares a las pulseras.

El segundo subconjunto aparecen cinco manos, de las cuales tres son izquierdas y dos derechas, siendo de adultos las primeras (3, 6 y 7 en el “Detalle de las manos de la drerecha”) y de niños las segundas (4 y 5). Éste se encuentra asentado sobre una caliza arenosa fosilífera, muy exfoliable (poco compacta y fácilmente divisible en láminas), pese a lo cual el grado de conservación de color de las pinturas es prácticamente perfecto.

El segundo conjunto de pinturas está integrado por dos manos derechas y tres manos izquierdas pertenecientes a personas adultas, pintadas en negativo y color rojo, con la presencia de otra dudosa debido a las fuertes desescamaciones que presenta. situadas todas ellas en la galería baja de la Salas de las Pinturas y organizadas de modo disperso. En las siguientes ilustraciones podemos apreciar su detalle.

El Salín es en realidad una red kárstica, producto de la erosión y el desgaste continuo que el agua subterránea ha ejercido sobre la roca caliza durante miles de años

El tercer y último conjunto es bastante diferente respecto a los dos primeros. En primer lugar, llama la atención su localización, en el piso más alto dentro de la misma Sala de las Pinturas. En segundo lugar, destaca la oposición técnica en la pintura, al tratarse de las únicas dos manos en positivo de la cueva, una izquierda y otra derecha. En tercer lugar, resalta la diferente intensidad y gradación de los colores empleados, ya que la pigmentación (el color) de las manos en positivo es más intenso que el de las manos en negativo. Este tercer conjunto se localiza en un tramo de pared agrietado que presenta un serio riesgo de desprendimiento

Por último, hacer referencia al descubrimiento en 2003 de varias manos negativas, en negro y rojo, que no habían sido observadas antes y de las que no disponemos de imágenes. Éste se produjo durante una visita de trabajo con el objetivo de revisar parte de los datos obtenidos en las campañas anteriores, localizar algunas representaciones pendientes de documentar y obtener fotos de mayor resolución.

Manos en positivo
Detalle de manos en positivo

A parte de las manos, también se ha constatado la presencia de otro tipo de manifestaciones, no tan significativas ni llamativas, pero también importantes. En una de las galerías anexas al piso superior de la Sala de las Pinturas se encuentra un conjunto formado por una serie de puntos en rojo, con diámetros que oscilan entre 2 y 4 cm, y una delgada línea roja de 1 por 11 cm.

Continuando por esa misma galería y ascendiendo a un piso superior situado sobre la Sala de las Pinturas aparece otro punto rojo aislado de 3 cm de diámetro, y una posible pintura parcial con la representación del lomo y la crin de un équido.

En otra galería aparecen dos nuevos signos cercanos el uno del otro. El primero está formado por tres bandas paralelas de ocre rojo con una anchura de 3 cm, la superior e inferior con una tonalidad más intensa respecto a la central. El otro signo destacable es una especie de triángulo de unos 15 cm de longitud, también de ocre rojo. Desafortunadamente, en ninguno de los casos que acabamos de describir contamos con sus respectivas imagenes.

4. Los recursos marinos más importantes de lo que nos creíamos

Gracias al estudio de Cuenca Solana, D. et al (2013). Shell Technology, Rock Art, and the Role of Marine Resources during the Upper Paleolithic, sabemos que los habitantes de la cueva utilizaban conchas de moluscos marinos para preparar el colorante que después se usaba en las representaciones.

Los resultados mostraron la presencia de 10 herramientas que fueron usadas para una amplia gama de actividades de producción, especialmente el procesamiento de los pigmentos rojos utilizados en representaciones artísticas en las paredes de la cueva, así como para curtir cuero. Asimismo, el descubrimiento de una serie de colgantes decorativos y de numerosas conchas quemadas, sugieren un triple uso de este material: dietético, como fuente de alimentación; ornamental, como elemento decorativo; y tecnológico, para la generación de los pigmentos ocres utilizados en las representaciones, reflejando una utilización significativa de estos recursos para una variada gama de actividades.

Este último representa un nuevo ejemplo de utilización de recursos marinos durante el Paleolítico Superior. También proporciona nuevas perspectivas respecto a las técnicas de pintura en las paredes de las cuevas y los conocimientos sobre su producción por los cazadores y recolectores durante este período de tiempo. Más allá del valor dietético y decorativo, el uso de conchas en la tecnología prehistórica les confiere un nuevo valor que realza la importancia de los recursos marinos para los cazadores y recolectores del Paleolítico, convirtiéndose en una importante herramienta multifuncional debido a su abundancia y la facilidad de uso.

Además, el caso del yacimiento de la Fuente del Salín, supone la primera evidencia del uso de utensilios de concha para el Paleolítico Superior en la Europa Atlántica, mientras que, en otras zonas, como por ejemplo en Chile, el uso de perforadores de concha sí que está documentado para actividades de producción, como pueden ser el curtido o raspado de las pieles de focas y nutrias.

Pablo Sánchez Cabielles

Mención especial y agradecimiento a David Cuenca Solana, del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, por su colaboración a través del envío del primero de los artículos referenciados en la bibliografía, del cual es uno de los autores y principales investigadores.

  • Cuenca Solana, D. et al (2013). Shell Technology, Rock Art, and the Role of Marine Resources during the Upper Paleolithic. Current Anthropology, Vol 54 (nº3), pp. 370-380.
  • González Morales, M.R. y Moure, A. (2000). Excavaciones y documentación del arte rupestre de la cueva de la Fuente del Salín (Muñorrodero, Val de San Vicente). Actuaciones arqueológicas en Cantabria 1984-1999. pp. 149-150.
  • González Morales, M.R. y Moure, A. (2008). Excavaciones y estudio de arte rupestre en la cueva de la Fuente del Salín (Muñorrodero, Val de San Vicente): campaña de 2000. Actuaciones arqueológicas en Cantabria 2000-2003. pp. 79-82.
  • Informe sobre el Santuario Rupestre Paleolítico de la Fuente del Salín (Muñorrodero, Val de San Vicente, Cantabria). Boletín Cántabro de Espeleología, número 6. Diciembre de 1985.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *